HISTORIAS DEL GIRO: MIGUEL INDURÁIN, PRIMER ESPAÑOL EN GANAR LA RONDA ITALIANA (1992)

1992-map

Diario Marca del 15 de Junio de 1992. No se me olvida la portada. Aparece Miguel Induráin en el podio de Milán, con el maillot rosa. Eso sí, la publicación de marras escribía, “hoy Marca es el diario más leído de España” y exhibían un ránking con el número de sus lectores, por delante de diarios de información general como El País o El Mundo, entre otros. Eso era lo de menos. Lo importante es que este navarrico de Villava se había convertido en el primer español en ganar la segunda ronda por etapas más importante del mundo y la más difícil para los ciclistas de la península ibérica. Ochenta años tuvieron que pasar para que el Giro de Italia tuviera nombre español en su imperecedero libro de oro.

Fue Antonio Suárez el primero en pisar el podio de esta carrera, allá por 1961. Más cerca estuvimos de ganarla en en 1972, cuando José Manuel Fuente y Paco Galdós “sólo” cedieron en el cajón ante un tal Eddy Merckx. Casi lo consigue este último tres años después tras intentar sin éxito derrotar a Fausto Bertoglio en una última etapa que acababa en la cima de un coloso legendario como es el Passo dello Stelvio. En 1983 el malogrado Alberto Fernández finalizaba tercero en una ronda plagada de llegadas masivas y montañas afeitadas, para deleite y jubileo del inolvidable ganador, “Beppe” Saronni. Pero con la llegada de Miguel Induráin se acabaron los maleficios y por fin, el rosa lucía con orgullo en las espaldas del pupilo más aventajado de las huestes de José Miguel Echávarri y Eusebio Unzué.

2848064582_e45d7b636fPaco Galdós no pudo con Fausto Bertoglio (1975)
Foto: Gazzetta dello Sport

Lider casi de principio a fin

Miguel Induráin se presentaba por primera vez en el Giro de Italia, bajo la advertencia de que esto no iba a ser ni la Vuelta ni el Tour. Los navarros ya andaban escarmentados tras la experiencia de Pedro Delgado en 1988, donde las cosas no salieron como esperaban, aunque luego el segoviano se saliera en el Tour. El año anterior, el de Villava había sido segundo en la Vuelta a España tras el sorprendente Melcior Mauri, y se había adjudicado por primera vez el Tour de Francia ante dos rivales italianos de enjundia como fueron Gianni Bugno y Claudio Chiapucci. Echávarri y Unzué decidieron que el mocetón de 1,92 acudiera a la ronda italiana en vez de a la Vuelta, sabedores de que la climatología y las alergias le afectarían menos, y que el trazado transalpino se podía adaptar mejor a sus cualidades, pensando siempre en renovar su victoria en el Tour, que era el objetivo principal de la temporada.

Al contrario de lo que ocurrió en 1988, a Unipublic no le molestó demasiado que Induráin no corriera en su carrera. Acudía allí como jefe de filas del Banesto Pedro Delgado, que aún tenía un caché muy alto y era de su agrado un recorrido que visitaba los Pirineos franceses, con cimas legendarias como el Tourmalet, el Aspin y el final en la emblemática Luz Ardiden. Finalmente no ganó su tercera Vuelta, terminando tercero, pero fue un espectáculo, con un duelo a tres bandas entre él, el murciano Jesús Montoya y el suizo Tony Rominger, a la postre, ganador de la general y el descubrimiento de uno de los rivales que más harían sufrir a Induráin en los siguientes ejercicios.

BikeraceInduráin, líder del Giro tras la etapa de Arezzo  Foto: Bikerace.info

Regresando al Giro, que partía aquel 1992 de la localidad costera de Génova, la prensa italiana se mostraba encantada de la presencia del navarro, otorgándole los galones de máximo favorito, pero con el convencimiento de que la armada local acabaría derrotándole en la alta montaña y aprovecharía su desconocimiento de la carrera para apartarle del sueño de ser el primer español en llevarse el maillot rosa de la capital lombarda. El propio Induráin no lanzaba para nada las campanas al vuelo, con su habitual parquedad en palabras y su cautela a la hora de medir sus declaraciones.

Eso sí, en el prólogo inicial, el navarro dejó ya bien claras sus cartas, con un segundo puesto tras el especialista francés, Thierry Marie, y sacando ya las primeras diferencias a sus rivales, Chiapucci, Chioccioli, Lelli y Giovannetti, entre otros. Fueron apenas 3 segundos, pero se le veía ya fino y con hambre de bicicleta. Tras la primera cita con el sprint camino de Uliveto Terme, donde un belicoso Endrio Leoni batía por sorpresa al omnipresente Mario Cipollini, la ronda italiana arribaba en su segunda etapa a la histórica Arezzo, con una etapa llana, pero con un puerto a apenas 8 kilómetros de meta, el Foce di Scopetone, de tercera categoría. Llegado este punto caliente, asistimos al ataque sorpresa de Claudio Chiapucci, con respuesta inmediata no menos sorprendente de Induráin en persona, que acabó seleccionando el pelotón, del que salió victorioso en el sprint el italo-británico Max Sciandri. Pero, lo más importante era que el líder, Marie, no había llegado en el grupo delantero y que nuestro Miguelón accedía al maillot rosa tras apenas tres días de competición.

Bikerace Arezzo cronoEl navarro afianzó su liderato en la crono de San Sepolcro   Foto: Bikerace.info

Así, alcanzaba el hito de vestirse de rosa 17 años después de hacerlo el último español, Francisco Galdós, en 1975. Sin solución de continuidad, al día siguiente, una crono de 38 kilómetros con meta en Sansepolcro apuntaló aún más el liderato del navarro, logrando así su primer triunfo de etapa en el Giro y metiéndose ya de lleno en la lucha por la victoria de la general. El ciclista de Banesto aventajó a todos sus rivales, logrando meterle a Chiapucci más de un minuto y más de dos al ganador del año pasado, Franco Chioccioli. Los siguientes días los salvó el navarro sin sobresaltos, con victorias al sprint de Cipollini y Bontempi, y vigilando a los ´gallos´ camino de Sulmona, donde la ascensión al duro Maieletta y al Passo de San Leonardo no generaron sorpresas a tener en cuenta

Apuntalado el liderato con caída incluida

La prensa italiana alentaba a sus chicos, animándoles con la llegada de la montaña, que iba a tener su primer asalto en la cima del Terminillo (10ª etapa). Allí, asistimos a la victoria del colombiano Lucho Herrera y a una muestra de la progresión y de la solidez en las cumbres de un solvente Induráin, que incluso sacó tajada a sus oponentes, ya que camino del Terminillo Chiapucci cedía medio minuto mientras que Chioccioli y Lelli sufrían un descalabro para disgusto de la afición italiana. Franco afirmaba en las páginas de El Mundo Deportivo que “si llego a intentar seguir el ritmo de Induráin me hubiera roto. Decidí subir como pude. ¿La moral? Por los suelos”. Por su parte, Chiapucci no se resignaba a la derrota y esperaba que las tornas cambiaran en los Dolomitas: “El Giro aún no se ha acabado y espero con impaciencia que Indurain entre en crisis. Por primera vez en mi carrera deportiva me afectó demasiado el calor; apenas comí y bebí demasiado. Eso acabó por hundirme”.

TerminillloInduráin, aquí junto a Lucho Herrera, ascendiendo el Terminillo

Al día siguiente el líder sufrió un doble sobresalto: Caída sin consecuencias y ataque lejano de un enrabietado Chioccioli camino de Imola. El ciclista de GB-MG recuperó dos minutos y medio en la general, tras realizar una exhibición en compañía de Pagnin y de Lietti, demostrando que el Banesto no andaba fino, a pesar de que el navarro pusiera a tirar a muerte a sus pupilos en los últimos 50 kilómetros de la etapa. Los medios de comunicación y los equipos rivales veían que el Giro se reactivaba y que el ciclista español podría ser vulnerable con la llegada de Alpes y Dolomitas. Pero, sobre todo, con ataques sorpresa en la media montaña.

Pero, en contra de lo previsto, las dos citas dolomíticas no sirvieron para desbancar al ´Gigantón de Villava´. Ni en Corvara Alta Badía ni en la cima del Monte Bondone fueron capaces de doblegar al líder. En la primera, una dura etapa con las ascensiones de Forcella Staulanza, Giau y Valparola, sólo el veterano Franco Vona fue capaz de batir al navarro, llegando con él Chiapucci y Giovannetti, mientras que otros como Chioccioli, Giupponi o Hampsten cedían segundos preciosos. Al día siguiente, con el Pordoi y la doble ascensión al Monte Bondone, fue más de lo mismo. Giorgio Furlan se coronaba como ganador de etapa mientras que sólo el indomable Chioccioli era capaz de sacarle seis míseros segundos a Induráin, que entraba en meta acompañado del resto de favoritos del Giro.

Bikerace CorvaraCamino de Corvara Alta Badía, a rueda de Franco Chioccioli  Foto: Bikerace.info

En meta, Chioccioli, resignado, consideraba que Induráin era “inatacable” y el navarro, quitándole hierro al asunto y sincero, comentaba en las páginas de El Mundo Deportivo que “he sufrido porque el frío no va conmigo, pero el resultado al final ha sido bueno”.

Final feliz e hito histórico del ciclismo español

A una semana del final, el navarro se encontraba líder, con una crono final larga el último día, que podia servirle de último recurso en caso de que pudiera sufrir más de la cuenta en las tres etapas alpinas que los organizadores del Giro habían previsto antes de arribar a Milán. Sin embargo, Miguelón no las tenía todas consigo, y vio como sus oponentes volvían a intentar sorprenderle en la media montaña. Fue en la 17ª etapa, camino de Sondrio, cuando Chioccioli y Chiapucci atacaron de lejos, con las ascensiones de Aprica y Trianglia, pero el líder, que echó en falta a su equipo en alguna ocasión, respondió esta vez en primera persona y sofocó la rebelión.

Las cimas alpinas de Monviso y Pila y el accidentado final en Verbania iban a ser las últimas oportunidades de los italianos para desbancar de una vez por todas al rocoso ciclista navarro. La prensa italiana no se resignaba y animaba a la unión de sus chicos para acabar con él, pero se demostró que cada uno hacía la guerra por su cuenta y que además, el líder demostraba que era un soberano clemente y dejaba ganar etapas cuando podía habérselas llevado él. Eso mismo pasó en la ascensión de Monviso, donde Induráin estuvo enorme, controlando en todo momento a sus rivales y no saliendo al ataque final de Marco Giovannetti, que lograba así su primera victoria parcial en el Giro, y no dudó en alabar las cualidades y la bondad del líder nada más cruzar la meta.

El ConfidencialEl navarro no dio opciones a sus rivales ni en Monviso ni en Pila   Foto: El Confidencial

Al día siguiente, más de lo mismo. Los colosos de Saint-Pantaleon, Champremière y Pila no provocaron ningún cambio en el statu quo de la carrera. Todos los favoritos llegaron en el mismo tiempo, mientras que por delante el alemán Udo Bolts le robaba la cartera al vasco Ramón González Arrieta en los últimos kilómetros de una dura subida como es la de Pila. Asimismo, en la última cita con la montaña camino de Verbania, paso previo por la pared del Alpe Segletta, se acabó por configurar el que sería el podio final en Milán, con Induráin secundado por los resignados Chiapucci y Chioccioli.

bettiniphotoEl podio definitivo salió de la etapa con final en Verbania   Foto: Bettini

La traca final con una crono de nada menos que 66 kilómetros entre Vigevano y Milán sólo sirvió para ver cómo los tifossi italianos se rendían a la evidencia y a la superioridad de Miguel Induráin. El mocetón de Villava conquistaba el corazón de los transalpinos, marcándose una crono escandalosa, donde doblaba a Chiapucci, que había salido tres minutos antes, y aventajaba a todos sus rivales con diferencias sólo al alcance de un superdotado: Laurent Fignon a 3:29, Franco Chioccioli a 3:57, Marco Giovannetti a 4:09 y Piotr Ugrumov a 4:21. Sin palabras.

Mandatory Credit: Photo by Olycom SPA / Rex Features ( 802778a ) Miguel Indurain Tour of Italy Cycling Race, Italy - 1992

La crono final en Milán fue una exhibición de poderío increíble de Induráin  Foto: Cyclingweekly

Miguel Induráin Larraya había roto una barrera infranqueable hasta aquel 14 de Junio de 1992. Se convertía en el primer español en ganar el Giro de Italia, haciéndolo como pocos lo han hecho, en su primera participación, con mucha superioridad y sólo a la altura de grandes mitos de este deporte como Fausto Coppi, Eddy Merckx y Bernard Hinault. Y encima, de forma atípica para un ciclista de nuestro país, esto es, arrasando en las cronos y dando la talla en las cumbres. Ese mismo año ganaría su segundo Tour de Francia y volvería al año siguiente a Italia para confirmar su hegemonía en el ciclismo mundial. Induráin: un deportista incomparable y una leyenda viva.

Ciclismo a fondoHistórico podio de Milán del Giro de 1992.  Foto: Ciclismo a Fondo

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Publicado el 20 mayo, 2015 en ciclismo profesional, Giro de Italia, hitos ciclismo español, vueltas por etapas y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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