HISTORIAS DEL GIRO (y III): EL ARRANQUE DEL IDILIO DE ALBERTO CONTADOR CON LA RONDA ITALIANA (2008)

Giro2008map

Aquel arranque de 2008 no tuvo buenas noticias para Alberto Contador. Por aquellas fechas el madrileño militaba en el Astana, arrancaba su primera temporada con ellos y era la gran estrella del equipo, tras haberse adjudicado la victoria en la general de Tour de Francia el año anterior, por primera vez en su carrera. Una ronda francesa polémica por el caso Rasmussen y por la explosión escaladora del pinteño, que aguantó en la crono final el empuje del australiano Cadel Evans. Sin embargo, no iban a dejar que nuestro protagonista pudiera reeditar el triunfo en París, quedando el equipo kazajo fuera de las escuadras elegidas por la organización de la carrera gala para la gran cita del año, por culpa de su historial manchado de casos de dopaje y demás burocracia. El cabreo tuvo su punto culminante en una escapada kilométrica de Alberto en una de las etapas de la Challenge de Mallorca, la cuarta en concreto, donde, enrabietado, gritaba a una cámara “¡Astana, al Tour!”, mientras llevaba un ritmo endiablado, pero que no le permitió llevar su machada a buen puerto.

A partir de esos momentos, el campeón madrileño disputó con muchas ganas la primavera ciclista, llevándose victorias de etapa y general en las Vueltas al País Vasco y a Castilla-León y centrando sus aspiraciones en tratar de ganar la Vuelta a España en septiembre, objetivo que lograría finalmente meses después. Sin embargo, cuando disfrutaba de unas bonitas y tranquilizadoras vacaciones en las playas gaditanas, en Chiclana, con la que era por aquel entonces su novia, Macarena, Contador recibió la llamada inesperada de su director, Johan Bruyneel, un 2 de Mayo de 2008: “Alberto, prepárate que vas a correr el Giro”. Nada. Sin apenas preparación, ni mental ni física, sin conocer la carrera ni el recorrido, el líder de Astana acudía a Sicilia, a la localidad de Palermo, y se presentaba por primera vez en la línea de salida de la segunda carrera por etapas más importante del planeta.

contadorAlberto Contador, durante su fuga en
la 4ª etapa de la Challenge de Mallorca
Foto: regmurcia.com

Frente a él se encontraba la flor y nata del ciclismo transalpino, encabezada por Danilo di Luca, que defendía título, los veteranos Gilberto Simoni, Paolo Savoldelli y Marzio Bruseghin, los correosos Franco Pellizotti y Emanuele Sella y los emergentes Domenico Pozzovivo, Vincenzo Nibali y Riccardo Riccó. Asimismo, nombres contrastados como Andreas Kloden, Levi Leipheimer, Denis Menchov, José Rujano, Jurgen Van den Broeck o Christian Vandevelde se sumaban a la batalla por lograr el rosa o acceder al podio de Milán. Por supuesto que había dudas, ya no sólo en el seno del equipo Astana y en la cabeza de Alberto Contador. La prensa postulaba con que el pinteño incluso correría apenas una semana, trataría de ganar alguna etapa y dejaría la carrera en cuanto viera una oportunidad digna para escabullirse… pero no fue así.

¿Y si ganara el Giro de Italia?

La crono por equipos inaugural del 10 de mayo le dio el primer maillot de líder al equipo Slipstream, personalizado en la figura del mencionado Vandevelde, con el Astana cediendo medio minuto con respecto a los ganadores, sin hacer mucho ruido. Al día siguiente, recorrido exigente camino de Agrigento y primera exhibición de un Riccardo Riccó que se convertía pronto en la revelación del Giro, accediendo al rosa Pellizotti. Mientras, Contador salvaba el tipo en este primer envite no cediendo apenas nada con respecto a los mejores y se mantenía 19º en la general a treinta segundos de la cabeza. Con el salto a la “bota” asistimos a jornadas donde se alternaban sprints masivos con Bennati o Cavendish como protagonistas y con escapadas triunfantes como las del joven Priamo o la del experimentado ciclista ruso Pavel Brutt.

Riccardo RiccóRiccardo Riccó venciendo en Agrigento  Foto: Bikerace

Fue la séptima etapa con final en Pescocostanzo donde apareció la primera montaña seria del Giro, con la exigente ascensión al alto de Pietranseri, cuya cima se encontraba a apenas 14 kilómetros del final, también picando para arriba. Las caretas desaparecieron y el ganador de 2007, Danilo Di Luca, tocaba arrebato, forzando la máquina y llevándose a su rueda a un grupo selecto, con Riccó secundando la acción con la ayuda valiosa de Leonardo Piepoli y un Alberto Contador sufriendo pero aguantando muy bien el primer envite serio. En meta ganaba fugado Gabriele Bosisio, mientras que Giovanni Visconti retenía el rosa; pero ya habíamos visto que el madrileño estaba metido en carrera y no se iba a ir a casa de ninguna manera. Una nueva exhibición de Riccó en la cuesta de Tivoli y el segundo parcial al sprint de Bennati en San Vincenzo precedieron, previo día de descanso, al segundo hito caliente del Giro, con la crono de 40 kilómetros en la monumental Urbino. Y ese fue el principal punto de inflexión de la carrera para nuestro protagonista.

Bikerace PescocostanzoAtaque de Riccó y Di Luca en la etapa de Pescocostanzo  Foto: Bikerace

La crono se la adjudicaba Marzio Bruseghin, pero el madrileño se marcaba una actuación excelente contra las manecillas del reloj, demostrando una gran progresión en esta disciplina. Sólo la lluvia caída en la parte final de su carrera le obligó a ralentizar su marcha por seguridad, lo que hizo que la victoria se le escapara por apenas ocho segundos. En Urbino, el de Astana superaba en doce segundos a Kloden, en más de medio minuto a Savoldelli, Menchov, Nibali, Leipheimer y Simoni, dejando a Riccó, Pellizotti y Di Luca alejados en torno a los dos minutos. Golpe de mano y camino sin vuelta para el pistolero, que se metía de lleno en la lucha por la general. El liderato de Visconti era un trámite que se zanjaría con la llegada de los Dolomitas.

Un pistolero a lo Induráin

Antes de la primera cita dolomítica, prosiguió el duelo de velocistas, con reparto de parciales entre Bennati y Cavendish, que estaban demostrando ser los más rápidos en las tradicionales etapas planas de la Corsa Rosa. La prensa italiana tenía ganas de ver las prestaciones de Contador, mientras que Di Luca y Riccó se mostraban desafiantes en sus declaraciones, sobre todo, tras ver que en Pescocostanzo eran ellos los que atacaban y no Contador, que no relevaba, dando la sensación de ir siempre muy justo. El terrible tríptico montañoso que ponía fin a la segunda semana de Giro arrancaba con el final en la cima de Alpe di Pampeago, previo paso por el terrible Manghen. En este coloso asistimos a la exhibición de Emanuele Sella, que marchaba en solitario y acababa ganando la etapa, mientras que por detrás, fuegos de artificio entre los favoritos, mucho miedo y un Contador llegando a meta algo cortado, cediendo un puñado de segundos ante Menchov, Riccó, Di Luca y compañía.

Sella Marmolada Bike RaceEmanuelle Sella conquistó la cima de la Marmolada   Foto: Bikerace

Sin solución de continuidad, afrontaban al día siguiente la etapa reina, con final en la cima del mítico Passo Fedaia (Marmolada) y con los peajes dolomíticos del Pordoi, San Pellegrino, Falzarego y la pared del Giau. Fue precisamente durante la ascensión de este puerto donde se produjo otro de los momentos culminantes del Giro. Con los italianos llevando la manija y forzando el ritmo en el grupo de favoritos, Alberto Contador se descolgaba, sufría, se retorcía en las pendientes superiores al 10% de media de este coloso. Treinta segundos cedía, yendo sólo, sin apoyo del equipo… pero los italianos, especialmente los equipos de LPR y Saunier Duval, no se ponían de acuerdo para distanciar al pinteño cuando aún faltaban más de 60 kilómetros para la meta en la Marmolada. Pasada la crisis, el pistolero se rehizo, alcanzó al grupo y capeó el temporal en la subida final, cediendo sólo unos segundos sobre Riccó, Pozzovivo, Di Luca y Simoni. Craso error de la armada transalpina, que pagaría caro no haber eliminado de una vez por todas al ciclista español en aquel momento.

CyclingweeklyAlberto Contador se vestía de rosa tras el tappone dolomítico
Foto: Cyclingweekly

Al mismo tiempo, gente como Kloden, Leipheimer, Savoldelli o el líder Bosisio decían adiós en una jornada maratoniana que volvió a coronar como al mejor escalador al pequeño Emanuele Sella, ganador de etapa por segunda vez consecutiva. Pero lo más importante es que Contador accedía por primera vez al maillot rosa. A falta de una semana para acabar el Giro Alberto se ponía líder en una carrera a la que había llegado de rebote y sin preparación. Y encima, corriendo en contra de su filosofía, no de forma atacante, sino calculadora, aguantando y reservando cada gramo de fuerza disponible. De todas maneras, el madrileño apenas podía cantar victoria, con una clasificación general muy apretada, teniendo a Riccó segundo a unos exiguos 30 segundos y a Di Luca a menos de un minuto, como rivales más encarnizados del susodicho.

Pellizotti Plan de Corones BikeraceFranco Pellizotti ganó la cronoescalada a Plan de Corones  Foto: Bikerace

La cronoescalada al Plan de Corones del día siguiente (ganada por Pellizotti) nos mostró a un Contador más sólido, acabando cuarto en la etapa, distanciando en unos segundos a Riccó y en más de un minuto a otros enemigos de enjundia como Menchov, Pozzovivo y, sobre todo, el polémico Di Luca. Había afianzado el liderato nuestro campeón, pero aún quedaban dos etapas de montaña y la crono final de Milán, y los italianos estaban convencidos, sobre todo Riccó, de que Alberto acabaría cediendo tarde o temprano, ya que estaba lejos de ser el ciclista atacante al que nos tenía acostumbrados. Desde España, la televisión estatal, dadas las grandes opciones de que Contador pudiera ganar la prueba, decidió retransmitir las tres últimas etapas (una chapuza) y muchos pudimos dejar de ver la carrera en internet y pasar a la pantalla tradicional de TV.

20 minutosContador lució el rosa en la etapa de Plan de Corones  Foto: 20 Minutos

Segundo español en ganar el Giro

Greipel y Voigt se llevaron al zurrón las dos etapas antesala del tríptico donde se jugaba el todo y nada en la corsa rosa. La 19ª partía de Legnano y arribaba en el alto de Monte Pora, previo paso por los puertos de Vivione y Presolana. Y fue una jornada de mucho trabajo y sufrimiento para Contador, ya que un ataque a la desesperada de Di Luca y el remache en los kilómetros finales de Riccó casi le llevan a perder el rosa de sus espaldas. En la cima del Monte Pora, Kiryienka alzaba los brazos mientras que Di Luca le metía al pinteño casi dos minutos. Riccó, por su parte, aprovechaba la debilidad de Contador para sacarle alrededor de medio minuto, comprimiéndose más una general donde la incertidumbre estaba a la orden del día y los tiffosi locales se frotaban las manos con la última jornada montañosa, que presentaba las escaladas del Mortirolo, el Gavia y Aprica, con llegada a Tirano.

El Giro era cosa de tres en la salida de la 20ª etapa en Rovetta. Riccó acariciaba el rosa, a sólo 4 segundos del líder, mientras que Di Luca lo divisaba, con una exigua desventaja de 21 segundos. Se confiaba que el español acabaría cediendo en Gavia o en Mortirolo… pero no fue así. Contador tuvo mejores piernas en la Cima Coppi y aguantó con solvencia las embestidas de sus rivales en los muros del “Gigante de la Valtellina”. Además, Emanuele Sella ganaba su tercer parcial y sentenciaba el liderato de la montaña, Asimismo, Di Lucca se hundía sorprendentemente camino de Tirano, perdiendo su plaza de podio, mientras que Riccó era incapaz de buscar ni siquiera una bonificación que le permitiera al menos vestirse de rosa y salir en la crono final por detrás del pinteño.

Bikerace infoEn Monte Pora Contador sufrió mucho ante los italianos   Foto: Bikerace

Los 29 kilómetros de la crono final en Milán sólo sirvieron para confirmar que Alberto Contador se convertía en el segundo español en ganar el Giro de Italia. Pinotti se llevaba la etapa y Riccardo Riccó se rendía a la evidencia, cediendo dos minutos, pero confirmando su gran actuación con el segundo puesto en la general. Mucha rabia en el italiano, que estuvo siempre atacante en la montaña y que consideraba que el Giro “no lo había ganado el mejor”, en palabras publicadas en el Diario El País. Es posible que la “Cobra” tuviera algo de razón. Contador no había ganado ni una etapa ni se había mostrado el más fuerte, pero fue el más regular, no estaba preparado para correr la carrera y ganó con un estilo parecido al de Miguel Induráin, con buenas prestaciones contra el crono, salvando el tipo en la montaña y corriendo con mucha sangre fría.

El PaisDisparando nada más cruzar la meta en la crono final
Foto: El País

“Todos los caminos llevan a Roma” es un dicho conocido universalmente. Alberto Contador (“El Toreador” como le llamó algún comentarista invitado de la RAI durante las retransmisiones de aquella edición) escogió su camino para llegar a Milán de rosa y le funcionó. A partir de aquel año, esta carrera se convirtió en una de las debilidades del pinteño y públicamente siempre la ha alabado, por su organización, su afición, su recorrido y el aura que desprende. El pistolero regresó en 2011 para volverla a ganar y aunque los despachos se la quitaron de un plumazo, él siempre afirma que esa rosa sigue perteneciendo a su jardín.

AFPCon el trofeo “senza fine”  Foto: AFP

BikeraceRiccó y Bruseghin acompañarían al pinteño en el podio final de Milán  Foto: Bikerace

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Publicado el 27 mayo, 2015 en ciclismo profesional, Giro de Italia, hitos ciclismo español, vueltas por etapas y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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